
Somos una iglesia reunida bajo la autoridad de Dios y de su Palabra. Creemos que la iglesia pertenece a Cristo, quien la gobierna, la sostiene y la edifica por medio del evangelio, la oración, los sacramentos y la comunión de los santos.
Nuestra fe descansa en la gracia de Dios revelada en Jesucristo, no en las corrientes cambiantes de la época ni en las preferencias humanas. Por ello, buscamos vivir como un pueblo santo ordenado por las Escrituras, confesional en su doctrina, reverente en su adoración y perseverante en la vida cristiana.
Afirmamos la soberanía de Dios, la suficiencia de su Palabra, la centralidad de Cristo y la obra del Espíritu Santo en su pueblo. Existimos para proclamar fielmente el evangelio, edificar a los creyentes en la verdad, servirnos unos a otros en amor y dar testimonio de Cristo en el lugar donde el Señor nos ha puesto.
Confiamos en la promesa de nuestro Señor: Él edificará su Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. Por eso perseveramos con humildad, esperanza y reverencia, aguardando la consumación de todas las cosas para la gloria de Dios.
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”
“Οὕτως γὰρ ἠγάπησεν ὁ θεὸς τὸν κόσμον ὥστε τὸν υἱὸν αὐτοῦ τὸν μονογενῆ ἔδωκεν ἵνα πᾶς ὁ πιστεύων εἰς αὐτὸν μὴ ἀπόληται ἀλλ᾽ ἔχῃ ζωὴν αἰώνιον.”Ecclesia reformata semper reformanda est secundum verbum Dei
Quiénes somos
Nuestra Identidad
Fundada en 1921
La Iglesia Presbiteriana del Perú — 1ª Congregación de Cajamarca fue fundada por el Rev. Juan Calvino Mackay, y ha permanecido como un testimonio fiel del Evangelio y la doctrina reformada en esta ciudad.
Sostenemos la Confesión de Fe de Westminster junto con sus Catecismos Mayor y Menor como una fiel exposición del sistema de doctrina enseñado en las Sagradas Escrituras. Asimismo, nos regimos por una pluralidad de ancianos, buscando reflejar el orden bíblico en nuestro gobierno eclesiástico.
Como herederos de la Reforma, nuestra fe y enseñanza descansan sobre los principios fundamentales recuperados en el siglo XVI, que se resumen en las Cinco Solas:
Las Cinco Solas
Sola Scriptura
La Biblia es nuestra máxima autoridad.
Sola Gratia
La salvación es solo por gracia.
Sola Fide
La justificación es solo por fe.
Solus Christus
Cristo es el único mediador.
Soli Deo Gloria
Toda la gloria es solo para Dios.
Para qué existimos
Nuestra Misión
Nuestra misión es glorificar a Dios mediante la proclamación fiel del evangelio de Jesucristo, la edificación de su pueblo y el testimonio obediente de la fe cristiana en nuestra comunidad.
Como iglesia, entendemos que nuestra labor principal no nace de una agenda humana, sino del mandato del Señor. Cristo ha encomendado a su Iglesia predicar su Palabra, hacer discípulos, administrar los sacramentos, enseñar todo lo que Él ha mandado y cuidar del rebaño que ha comprado con su sangre. Por ello, buscamos anunciar con claridad el evangelio de la gracia: que Dios salva pecadores por medio de Jesucristo, no por méritos propios, sino únicamente por su gracia, mediante la fe. Esta verdad sostiene nuestra predicación, nuestra enseñanza, nuestra adoración y nuestra vida congregacional. También procuramos edificar a los creyentes para que crezcan en el conocimiento de Dios, en santidad, en amor fraternal y en obediencia a las Escrituras.
Nuestra misión incluye servir con fidelidad allí donde Dios nos ha puesto, dando testimonio de Cristo con palabras y obras, con verdad y amor, con humildad y firmeza. No buscamos agradar al espíritu de la época, sino ser una iglesia fiel al Señor, útil para su obra y comprometida con la gloria de su Nombre.
Pilares de nuestra Misión
Adoración
Celebramos cultos centrados en Dios, regulados por Su Palabra.
Evangelismo
Proclamamos las buenas nuevas de salvación en Cajamarca.
Discipulado
Instruimos a los creyentes para madurez en la fe.
Cómo vivimos
Vida en Comunidad
No fuimos llamados a caminar solos. Creemos firmemente que la vida cristiana florece en el contexto de la comunidad del pacto.
El Señor reúne a su pueblo en una comunidad visible, donde los creyentes son edificados por la predicación, fortalecidos por la oración, alimentados por los sacramentos y acompañados por el cuidado mutuo de los hermanos. Por ello, procuramos vivir una comunión sencilla, reverente y fiel, marcada por el amor fraternal, la enseñanza bíblica, la hospitalidad, el servicio y la responsabilidad unos por otros.
Nuestra vida en comunidad no busca reemplazar la centralidad de la adoración ni convertir la iglesia en un espacio meramente social. Más bien, nace de la adoración a Dios y se expresa en una vida ordenada por su Palabra. Cada reunión, cada servicio y cada acto de comunión nos ayuda a crecer en piedad, humildad, gratitud y fidelidad.
Deseamos ser una comunidad donde Cristo sea honrado, donde su Palabra sea escuchada con reverencia, donde los creyentes sean cuidados con amor pastoral y donde cada familia, joven, niño y hermano encuentre un lugar para crecer en la gracia y en el conocimiento del Señor.
“En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.”
Juan 13:35